Si la tristeza te invade, ¡sonríe! Si el sonreír no basta, ¡silva! Si el silbar falla, ¡canta! Busca dentro de ti los muchos motivos que tienes para ser feliz y estar agradecido, la tristeza se irá desvaneciendo como la nieve ante la caricia cálida del sol. Si estás triste, no le des más cuerda al abatimiento, levanta tu ánimo! Actúa como una persona feliz, y esta emoción se irá convirtiendo en una actitud permanente….Es normal, absolutamente normal que en ocasiones nos sintamos tristes, desanimados, apáticos, un poco deprimidos, desalentados y disgustados con lo que sucede, eso es normal. Lo que no es normal es que tu aceptes vivir así todos los días o la mayoría de ellos. Cuando tengas un mal día, propóngase fervientemente que al día siguiente estará mejor y al siguiente aún mejor. Tu puedes, acostúmbrese a crecer y a superarse cada día (sin excepción), logrará un nivel de vida mucho más satisfactorio.
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